
PRIMERA CINTA: DONDE SE EXPLICAN ELLA Y LAS DEMAS Y SE DEJA SENTADO QUE ESTE MUNDO ES UNA MIERDA
Tierra: una nave espacial en peligro. Los culpables se autoacusan
En 1972, en vísperas de que se hiciera evidente con la
crisis del petróleo la arrasadora crisis económica
mundial en la que estamos sumergidos (que ya había dado
sus primeras señales de vida varios años antes),
un libro del Club de Roma titulado Los límites del crecimiento
llamó la atención mundial sobre los problemas ecológicos.
En 1991 se habían vendido diez millones de ejemplares.
Ese libro y su éxito y la polémica que provocó
son indiscutiblemente el hito que señala el comienzo de
la toma de conciencia, a escala mundial, sobre las barbaridades
que los seres humanos estamos haciéndole al planeta. Y
a nosotros mismos a través de lo que le hacemos a él.
Sin embargo yo creo que es otro el libro decisivo, el libro fundamental,
el libro que a pesar de sus inevitables fallos quedará
marcado en la Historia de la Humanidad (si es que hacemos posible
que en el futuro haya humanidad que pueda escribir su historia)
como el que reveló a sus lectores la magnitud del desastre
y la gravedad de la destrucción de la vida en el planeta
Tierra que el género humano está llevando a cabo.
Ese libro se llama El mundo en el año 2000 (The
Global 2000. Report to President) y se publicó en 1980.
Fíjate bien: es la primera vez en la Historia que una
clase dominante mundialmente hegemónica reconoce que es
incapaz de resolver los problemas que al mundo se le plantean
como resultado de su propio dominio y de la forma de ejercerlo.
Ese libro es un Informe solicitado a su Gobierno por el Presidente
de los Estados Unidos James E. Carter. El Gobierno de los Estados
Unidos es la élite gobernante que, si bien pseudolegitimada
por la elección del Presidente U.S.A. por sufragio universal
indirecto en el que participa menos de la mitad de los ciudadanos,
emana de y representa al bloque de clases dominante mundial. Se
trata, por eso, de un informe realizado por el bloque de clases
dominante mundial usando personal del Gobierno de los Estados
Unidos, usando los datos del Gobierno de los Estados Unidos y
los modelos matemáticos del Gobierno de los Estados Unidos.
Lo cual significa que es un informe realizado con la mayor cantidad
de información existente en el mundo, reunida con el mayor
coste y con los mayores medios.
¿Sabes cuáles fueron las conclusiones resumidas de
las decenas de miles de páginas de datos manejadas?. Estas:
"Si las tendencias actuales persisten, en el año
2000 el mundo estará más sobrepoblado, más
contaminado, será ecológicamente menos estable y
resultará más vulnerable a las perturbaciones que
el planeta en el que hoy vivimos. Las graves tensiones referentes
a población, recursos y ambiente se perfilan claramente
en el futuro. Pese a que la producción material será
mayor, la población del mundo será más pobre,
en muchos aspectos, que hoy.
En cuanto al hambre y la satisfacción de otras necesidades
vitales, la perspectiva no será mejor que la actual para
cientos de millones de personas desesperadamente pobres. Para
muchas de ellas empeorará. Si no surgen adelantos revolucionarios
en la tecnología, la vida para la mayoría de los
pobladores de la Tierra será más precaria en el
año 2000 que ahora (a menos que los países del mundo
actúen con decisión para modificar las tendencias
actuales)."
Quiero pedirte ahora un favor. Que te pido no por capricho sino
porque es importante para que tú y yo asentemos bien las
cosas y podamos continuar eficazmente este repaso de los hechos
a los que nos enfrentamos. El favor es el siguiente: detén
la cinta y dedica unos momentos a reflexionar en el dato que antes
te he dado. En el hecho de que este diagnóstico sobre como
está el mundo (como estaba a finales de los años
setenta y como podía razonablemente esperarse que vaya
a estar el año 2000 si no se producen cambios radicales)
no es un diagnóstico formulado por revolucionarios ni por
sociólogos rojos ni por ecologistas furiosos ni por profetas
religiosos enfurecidos contra el lujo. Reflexiona sobre el hecho
de que es un diagnóstico realizado para el bloque de clases
dominante mundial por el equipo ejecutivo de élite al servicio
de ese bloque, es decir por los equipos de ejecutivos, expertos
y especialistas del Gobierno de los Estados Unidos. Y una
vez que hayas reflexionado sobre ese hecho te pido que vuelvas
atrás y escuches de nuevo los dos párrafos que te
he leído del resumen de las conclusiones de ese diagnóstico.
¿Lo has hecho ya?. Pues bien, ahora es importante que yo
te diga y tú tomes buena nota de que ese diagnóstico
está suavizado. Por defectos del propio método
empleado para hacerlo. Defectos que los propios autores confiesan.
En el prólogo a la edición española el director
del estudio dice expresamente que "ni el Modelo General del
Gobierno de los Estados Unidos ni cualquier otro modelo global
actualmente disponible proporcionan la necesaria claridad en
sus previsiones". Fíjate bien en que ese hombre
(Gerald O. Barney) añadió que "El caso es que
uno de los países más poderosos del mundo se está
lanzando al futuro con una visión del planeta tan miope
como astigmática. Este hecho -agregaba- es más alarmante
incluso cuando uno se da cuenta de que los Estados Unidos disponen,
posiblemente, de mejores datos y modelos que la inmensa mayoría
de los demás países". Conviene mucho que anotes
bien en tu memoria la advertencia que Barney añade a esas
consideraciones:
"Luego de contemplar todos los elementos y supuestos
y de hacer las debidas comparaciones con otros modelos globales
más adecuadamente acoplados, tuve la indudable impresión
de que el análisis del gobierno de los Estados Unidos subestima
de modo significativo la gravedad de los problemas que el mundo
afrontará en las décadas venideras".
Recuerda. 1980 es la fecha en que se hace esta impresionante confesión
de impotencia no ya para poder resolver sino incluso para poder
conocer los terribles problemas del mundo. Diez años después,
en 1990, un hombre publica un artículo con un título
que es en sí mismo un grito de angustia. El título
es Diez años para salvar el mundo y su autor es
el presidente del Worldwatch Institute de Estados Unidos. Atiende
bien porque el trozo que voy a leerte no tiene desperdicio:
"Cada año, desde hace ya 20, el Worldwatch Institute
publica un informe anual sobre el estado del mundo, en el que
observamos y analizamos todo lo que vive sobre el planeta. Los
resultados no son tranquilizadores. La degradación se acelera,
a pesar del desarrollo del movimiento ecologista. Es la primera
vez que, en tan sólo 20 años, se ha causado tanto
daño a los recursos y sistemas naturales de los que depende
nuestra civilización. Veamos algunas cifras que resumen
estos dos decenios:
La población ha pasado de 3.600 millones de habitantes
a más de 5.000. Se han talado más de 200 millones
de hectáreas de bosque, tanto como la superficie de Estados
Unidos al oeste del Misisipí. La erosión ha arrastrado
casi 480.000 millones de toneladas de terrenos agrícolas,
más que el conjunto de toda la superficie cultivable de
Estados Unidos. La capa de ozono ha disminuido al menos en un
2%, por lo que la penetración de rayos ultravioletas hasta
la superficie de la tierra ha aumentado en un 4%. Ha aparecido
un pequeño orificio en la capa de ozono sobre el Polo Norte,
lo que se suma al inmenso agujero sobre la Antártida que
se agranda durante la primavera austral. El índice de dióxido
de carbono en la atmósfera ha aumentado en un 9%, el de
los gases que provocan el efecto invernadero, como el metano,
los óxidos de nitrato y los CFC, aumentan aún con
más rapidez.
Añadamos que, en los 80, seis años han batido
el récord de calor. El efecto invernadero no es, por tanto,
tan sólo una hipótesis científica. La contaminación
del aire es muchísimo más grave que hace 20 años.
El nivel de la misma en cientos de ciudades amenaza la salud de
sus habitantes. Respirar el aire de Bombay equivale a fumar 10
cigarrillos al día. El empobrecimiento biológico
de la tierra continúa y se acelera. Australia ha perdido
18 especies de mamíferos de las 200 con que contaba cuando
llegaron los primeros colonos europeos. Otras 40 especies están
amenazadas. Según la Academia de Ciencias polaca, la contaminación
del aire, el agua y el suelo por los vertidos tóxicos y
la disminución de los bosques y los espacios naturales
podrían suponer en Polonia la desaparición del 20%
de la flora y el 15% de la fauna. No obstante, estas pérdidas
importantes parecen mínimas comparadas con la destrucción
por el fuego de la selva amazónica del Brasil. Son miles
de especies vegetales y animales que han desaparecido en el mundo
entero desde 1970.
Estas tendencias se han afirmado e incluso agravado al comienzo
de este decenio. Desde entonces, la deforestación ha aumentado
al menos en un 50%. El nivel máximo de carbono emitido
por la combustión de energías fósiles ha
crecido en 5.800 millones de toneladas.
Hay que afrontar el desafío. En nuestros días,
la política económica de muchos países no
respeta el medio ambiente. No obstante, la supervivencia del planeta
depende de la creación de una economía mundial que
tenga en cuenta el medio ambiente".
El párrafo final es enfático y profético.
Mucha gente diría que es catastrofista. En mi opinión
peca, por el contrario, porque suaviza y maquilla la realidad.
Porque enuncia demasiado débilmente la crudeza de la situación.
Dice así:
"Los 90 serán años de balance. El abismo
entre lo que hay que hacer y lo que se hace crece de año
en año. El fin de la guerra fría nos permite cuestionar
nuestras nociones de seguridad nacional. Las verdaderas amenazas
que pesan sobre nuestro futuro no proceden tanto de las diferencias
ideológicas como del deterioro del medio ambiente. Una
de dos: o empleamos los 10 próximos años en combatir
estas amenazas, o las mismas bases de nuestra civilización
corren el riesgo de desaparecer".
¿Recuerdas que hace un rato te hablé de los diez millones
de ejemplares vendidos del libro Los límites del crecimiento
con el que el Club de Roma sobresaltó al mundo en 1972?.
Pues en 1991 el Club de Roma ha publicado un nuevo informe titulado
La primera revolución mundial en cuyo prólogo
dice su presidente que: "Con la excepción de la amenaza
nuclear los peligros que acechan a la Humanidad son probablemente
mayores y más inminentes que los de 1972, y , sin duda,
se nos acusará, como antes, de constituirnos en heraldos
de la ruina y la destrucción".
Desde luego el informe no es ningún cuento de la lechera,
ninguna promesa de buenaventuranzas, ningún aviso de que
la felicidad va a llegar a todos ahora que el Imperio del Mal
ha sido derrotado. En la introducción se leen cosas
tan crudas como éstas:
"la especie humana, en su búsqueda de ganancias
materiales mediante la explotación de la Naturaleza, está
caminando aceleradamente hacia la destrucción del planeta
mismo. La amenaza de destrucción nuclear, aunque menos
inminente, permanece con nosotros, y la posibilidad de un cambio
climático irreversible, con consecuencias sólo borrosamente
previsibles, constituye una amenaza inminente. Estos ingredientes
de la problemática actual tienen un carácter mundial,
y ni aun las más grandes potencias pueden abordarlos aisladamente
con éxito".
Y que:
"Vemos que el mundo y sus recursos están siendo
mal utilizados, pero nos dejamos adormecer por la autocomplacencia
de nuestros dirigentes y por nuestra propia inercia y resistencia
al cambio. El tiempo se está acabando. Algunos problemas
han alcanzado ya una magnitud que impide abordarlos con éxito,
y los costes de la demora son monstruosamente altos. Si no despertamos
y actuamos con rapidez, podría ser demasiado tarde."
¿Te vas dando cuenta?. No somos sólo los sociólogos
rojos como yo los que decimos que este mundo es una mierda. Sin
emplear la quizá demasiado enérgica (¡pero
tan descriptiva, tan definitivamente descriptiva, tan eficazmente
descriptiva!) palabra mierda, coinciden en el diagnóstico
todos los organismos de las Naciones Unidas, muchísimas
organizaciones internacionales no gubernamentales y hasta el mismísimo
Gobierno de los Estados Unidos que es la herramienta básica
del bloque de clases dominante mundial. Y, lo que es mucho más
importante, coinciden en la acumulación de los datos, en
la recopilación de los síntomas, en los resultados
de los análisis de los laboratorios económicos,
demográficos, sociológicos, ecológicos, etc,
sobre los que se basa el diagnóstico.
De forma que me parece que puede haber muy pocas dudas de que,
aunque la forma de decirlo no sea ni elegante ni académica,
estarás de acuerdo conmigo en que, efectivamente, este
mundo es una mierda.
Ese diagnóstico es el sólido punto de partida que
necesitábamos encontrar tú y yo para empezar con
alguna garantía de éxito este viaje hacia el conocimiento
de qué es lo que te (nos) pasa y de por qué te (nos)
pasa. Desde ese punto de partida el siguiente paso es preguntarse:
¿por qué es el mundo así?. ¿Como ha llegado
el mundo a ser así?. Antes de que intentemos hincarle el
diente a la respuesta correcta a esas dos cruciales preguntas
conviene que dejemos bien sentada una cosa. La de que este mundo
es una mierda pero lo es mucho, muchísimo, casi incomparablemente
más para unos que para otros.